En un momento en el que nos preguntábamos acerca del potencial social que podía tener las crecientes estrategias de City Branding, unido a la indignación de tener que pagar cada vez que tenemos que hacer nuestras necesidades en algunos países del norte de Europa nació una propuesta de wateres sociales esponsorizados por marcas, y por tanto gratuitos.
Se modelaron varias propuestas aplicadas a Bruselas: el vater para la grande place, el del barrio europeo, el del barrio gay¦
Las pautas que nos autoimpusimos eran:
_la marca solo podía actuar en el interior, aprovechando esos momentos de vacío publicitario de nuestras vidas y optimizando nuestras defecaciones. A mayor cantidad de mierda, mayor rentabilidad económica.
_Para no causar furor en los despachos de urbanismo que en cualquier ciudad europea imponen normativas de imagen de fachada un tanto cuestionables, propusimos volcarnos en los estereotipos de cada barrio: el exterior del vater localizado en el barrio marroquí tenía estaba terminado en corcho que podía ser utilizado como intercambio de información al mas puro estilo del barrio-zoco en el que se instalaba.
El vater instalado en dansart (calle del joven diseñador belga) tomaba prestada la imagen de contenedor, industrial + logotipo casual para no desentonar con el resto de las prácticas alternativas que se acontecían.
En cualquier caso y al margen de los delirios que nos montamos para cada caso concreto la reflexión giraba en torno de la publicidad como base de rentabilidad social.
