Las deliciosas aventuras del

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EL PODER DEL CUARTO PODER (o como la gestión urbana de Bogotá puede cambiar por un artículo oportunamente publicado en un medio influyente)

In AO on marzo 23, 2011 at 12:13 am

La pasada semana Juan Manuel Santos -presidente de Colombia- le dió dado un tironcito de orejas a Samuel Moreno -alcalde de Bogotá- y le instó a que no continúe jodiendo a los bogotanos (con otras palabras) abriendo las calles de la ciudad en nombre de la prometida movilidad que proporcionaría las nuevas obras del Trasmilenio. Al menos se solicita que se espere hasta que no estén terminadas las comenzadas hace mas de dos años y que tienen a la movilidad de esta ciudad en jaque y a los ciudadanos hasta las narices (lease esta expresión como un elegante eufemismo, ya que intuyo que a los rolos este tema les toca mas la parte genital que la nasal).

Se hace necesario un inciso para definir el Transmilenio como un sistema integrado de movilidad para la ciudad de Bogotá, iniciado durante la alcaldía de Peñalosa y que se materiza mediante buses que tienen sus propias vías y funcionan como si del metro se tratase, basado en el modelo de Curitiba en Brasil, que se hizo célebre a principios de los 90 por ofrecer una solcuión a la movilidad y la integración de espacios verdes, ante un desmedido crecimiento urbano. (no obvien el subtitulo “orgullo capital” para comprender todos los parámetros que se mueven en estos desencuentros)

Desde entonces ha habido varias polémicas por el proyecto, desde las (incumplidas) promesas electorales de metro soterrado de Samuel Moreno, a la controversia que produce la intervención en la séptima y la voz de varios colectivos ciudadanos que han conseguido hacer oír sus reivindicaciones.

Lo revelador de la reacción del presidente es que se produce exactamente cinco días después de que se publicase un artículo en “The Economist” (del que se han hecho eco varios medios locales relevantes) que no tienen desperdicio: una ciudad caótica, insegura, catastrófica, con graves problemas de movilidad y una gestión política desastrosa y populista encabezada por el Sr. Moreno, que ha hecho retroceder el desarrollo de la ciudad que se había iniciado durante los mandatos de los ex-alcaldes Peñalosa y Mockus.

Samuel Moreno se defiende (muy bien que hace) diciendo que el artículo es tendencioso y sesgado.

Personalmente me ha congratulado la llamada de atención (aquí me he puesto fina, también podía decir que me ha dado gustillo), pero me genera una profunda perturbación solo preguntarme cómo y por qué ha salido este artículo, qué o quién está detrás de ello y que intereses lo motivaban pues hay claramente un componente político nada ingenuo en el texto.

Esto contrasta con el ranking de The New York Times considerando a Colombia como el segundo mejor destino turístico del mundo, destacando la ciudad de Bogotá, entre otras (según los lectores que han votado). Aparte de lo banalmente mediático de los rankings mundiales (que me parecen una catetada), es inevitable cuestionarse sobre la inocencia de estas recomendaciones (de la que, por supuesto también se hacen reproducen varios medios locales).

Como veo que corro el riesgo de publicar un post en modo “teoría de la conspiración” tengo que decir que no se hace especialmente referencia a The Economist en medios periodísticos independientes como “la silla vacía”, ni “El Tiempo” , ni siquiera lo hace “El Espectador” en el artículo que trata el tema.

Aún así me consta que no soy la única que intuye, entre aterrada y complacida, una potencial relación entre los hechos: está bien que se ponga un poco de sentido común y visión estratégica a la planificación de la ciudad, pero da mucho miedo pensar en el poder el cuarto poder…

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Bogotá y La red de Colectivos en el Pais Semanal

In AO, General, HG on marzo 20, 2011 at 7:52 pm

Artículo en el Pais Semanal del 20 de marzo de 2011 sobre ARQUITECTURAS COLECTIVAS, y referencia a las acciones que se están dando en Bogotá en el marco de Arquitectura Expandida y en coordinación con la red de colectivos.

Versión digital aquí

Descargar la versión impresa en pdf aquí.

Correcciones de Recetas Urbanas aquí. A las que añadimos que faltan algunos créditos a la autoría del proyecto Alaska Parque Comunal en Bogotá: Todo por la Praxis, Arquitectura Expandida, La Creactiva, Habitat Sin fronteras, Ojo al Sancocho y Corporación In Situ.

ARQUITECTURA A TRAVÉS DE LA FOTOGRAFÍA

In AO on marzo 20, 2011 at 1:00 am

Mas que captar bellas y seductoras imágenes de arquitectura contemporánea con un enfoque de fotografía documental de encargo, estaba pensando en los fotógrafos que abordan la arquitectura de una forma más plástica, antropológica y crítica.

Sin dejar de lado el trabajo de fotógrafos documentales como Gervasio Sánchez, Cristina García Rodero, Clemente Bernad o Chema Salvans, en la fotografía documental yo siento cierta predilección por las fotos antiguas, que acaban constituyendo un archivo histórico impresionante de la ciudad. Casi cada urbe tiene su fotógrafo fetiche. Seleccionando las ciudades en las que he vivido, yo me quedo con Paul Beer para Bogotá (impresionante la edición de LaSilueta), Dith Pran para Phom Penh (sobre todo conocido por la película “The Killing Fileds”. Él era el periodista camboyano desaparecido durante el genocidio), Lagaert Brux para Bruxelles (echen un vistazo a la exposición del archivo de la ciudad: “Correspondencias” en la que se comparan entornos urbanos de distintas épocas con el emplazamiento actual), Manuel Torres Molina en Granada o Jean Laurent en Sevilla.

Sin embargo hace ya algunas décadas que una significativa parte de la fotografía gira hacia una interpretación de la realidad. En España este cambio de percepción puede coincidir con la inclusión de profesionales que vienen de otras disciplinas como las ciencias de la información (que se llamaban así en su momento) y las bellas artes.

La revista Photovision (dirigida en un momento por Joan Foncuberta) representa este cambio que se afianzó en España en los años 80, momento en el que se normaliza la fotografía a través de la proliferación de galerías, festivales y programas de formación especifica, mientras se reivindica una visión artística y performática de esta disciplina.

Desde entonces son muchos los fotógrafos que han abordado directa o indirectamente cuestiones vinculadas a la arquitectura, a conflictos y complejidades urbanas, a la ciudad o al habitat, desde un punto de vista interpretativo, incluso materializado en ocasiones con instalaciones de diversa complejidad.

Además la teoría crítica del arte también se ha centrado en los significados de la imágen y, en concreto Jose Luis Brea en: “los estudios visuales: por una epistemología política de la visualidad”, había señalado a la arquitectura como productora de visibilidad y de imaginario material, dotando de esta forma de significado cultural.

En la serie moonlight de Valentin Vallhonrat, la fotografía es una representación de la arquitectura, de la misma forma que la arquitectura monumental es puro consumo de imágenes. Se trata de fotografías de maquetas hiperrealistas de edificios emblemáticos hechas con cámara de placas. Analizar con detenimiento las fotografías es toda una experiencia, cada detalle está pensado y, como en las copias de las obras de arte, se deja la sutil evidencia de un “error” (la Sagrada Familia “real” está rodeada de edificios y en la serie de Vallhonrat tiene un pictórico paisaje alrededor)

Creo que muchos arquitectos conocemos el trabajo de Xavier Ribas por la edición que hizo la revista Quaderns (del colegio de arquitectos de Cataluña) en la edición Hiperurbano, de su serie “los domingos”, en el que se documentaba el potencial dominguero de espacios residuales desde un punto de vista cercano a la antropología

Fontcuberta también ha abordado, de una forma más permormática el potencial de los terrains-vagues, propios de los paisajes post-industriales.

En una versión que contrasta la poesía de las vivencias con la fotografía documental Monserrat Soto aborda de nuevo los espacios y hábitats residuales, desde su serie de invernaderos abandonados, a la que documenta asentamientos informales desde dentro.

Jordi Bernadó trabaja por un lado en una documentación arquitectónica convencional, pero también en potentes interpretaciones de la realidad urbana. Es especial me causa un especial interés su trabajo acercad e una especie de folclore desolador “Welcome to Spaiñ”, los contrastes y conflictos mostrados en “City Word Word” o la intensidad de las series de ciudades como “Berlín”.

Uno de los últimos (y más polémicos) premios nacionales de fotografía, Bleda y Rosa , trabajan con la delicadeza que les caracteriza, la arquitectura desde el punto de vista de la memoria y la historia. Son fotografías que casi podrían ser producciones pictóricas agrupadas en cuatro líneas: estancias, memoriales, corporaciones y tipologías.

Esto es solo un pequeño referente limitado por la producción de algunos fotógrafos españoles contemporáneos reconocidos. Pero hay mucha gente abordando estas temáticas con un enfoque muy interesante, a veces más documental, otras veces más artístico, que le incitan a una a redescubrir, revisitar, reinterpretar algunos temas que habíamos dado por “evaluados” en el subconsciente de referencias proyectuales.

Como no solo los premios nacionales de fotografía hacen interesantes investigaciones e interpretaciones de la realidad urbana, yo aprovecho para hacer referencia al trabajo de Harold Guyaux “Dens(c)i(u)dad” sobre lo genérico de la congestión de los asentamientos informales en varias ciudades de América Latina y de Felipe González en su serie “viviendo en el contenedor” sobre los urbanismos desoladores que se conforman en torno a las extracciones petroleras en Colombia.

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MINIFRICCIONES

In AO on marzo 11, 2011 at 5:26 am

Con minifricciones me refiero a insignificantes desaveniencias. Aunque a nadie que tenga un básico sentido común le cabría la menor duda que sería mucho mas divertido relacionarlo con pequeños roces que una pudiese abordar durante el proceso de cortejo, como si de bluejeanear se tratase.

[*Nota! :”Buyinear” en su transcripción fonética. Siempre me parecerá un sublime concepto colombiano basado en el roce de los vaqueros de dos personas que se gustan, independientemente del género, mientras bailan algún ritmo caribeño (mi amol!)]

¡Uish! ¡Mi cabeza entró en divagaciones con los rozamientos hasta tal punto que creo que me entró calor en el hostil contexto climático bogotano! ¡Reconduzcamos esto! Estaba intentando introducir lo de las pequeñas discrepancias con otros profesionales.

Generalmente tienen formación en la misma disciplina que yo (o arquitectos o bellos artistas. Rara vez pensadores o filólogos), dato que a priori hace suponer que existe un potencial punto en común, pero una no sabe como que a la hora de la verdad es como si viviésemos en contextos espacio-temporales distintos (pero en plan galaxia lejana con un par de siglos de diferencia).

Contextualicemos: que la formación universitaria vs. el panorama laboral posterior genera frustraciones no es ninguna novedad: no son pocos los que terminan la carrera y se tiran ilusionados a la piscina vacía de los estudios de arquitectura reconocidos y/o al “pan pa hoy y hambre pa mañana” de los concursos. Son opciones válidas todas ellas y me encanta el entusiasmo que las genera.

Sin embargo, esta cándida motivación veinteañera, no despierta tanta ternura pasando unos años: Cuando el sujeto de estudio en cuestión recién superó los treinta, ha ganado algún consurso, da clases en alguna universidad (generalmente como asistente) y, no solo siente que ha triunfado, también siente la necesidad de transmitirlo acompañando cualquier cerveza con discursos pseudo eruditos, llenos de referencias (a deux balles).

El sujeto de análisis debería saber que:

1. La mayoría de las referencias que cita tienen que ver con la temática del último consurso u obra que está siguiendo (puesto que difícilmente se tiene tiempo en la vida para otra cosa): “!noooo, no es erudicióoooon, lo que usted tiene, se llama obsesión”
2. Habría que recomendarle mas cervezas con los amigos del instituto (que no mostrarán ciega admiración por lo que hace)
3. Un buena opción sería mirar un poquito ahí afuera para darse cuenta que el mundo es muy grande y que, total, ser el mas guapo del instituto de tu pueblo (eufemismo del que la tiene mas grande) tampoco quiere decir gran cosa.

¡Que complicada la gestión de los egos!

Como esto puede sonar despechado y no es el caso (al menos conscientemente) me gustaría decir que se trata de insignificantes fricciones, porque para indignarse con estas cosas hay que ser un pelín neurótica y yo prefiero abordar estas cosas alegremente.

De hecho, en un capotazo sin precedentes abogo por, antes de las minifricciones, acercarse al trepidante y vertiginoso mundo de las minificciones. Es impresionante la intensidad y calidad literaria de trabajos que no exceden una frase. Pongo como ejemplo el trabajo de Fernando Valls (además de los microrelatos me alucina la actividad del blog y los post dedicado a Bogotá: las ediciones 1 y 2 de “entre cáncer y capricornio”)

Si ustedes sienten que son grandes oradores pueden convertirse con relativa facilidad en impostores teóricos de la arquitectura, pero si son hombres o mujeres de pocas palabras no se inquieten, no están necesariamente abocados a la mediocridad, aún pueden triunfar en este concurso de twitteratura.

De momento, y a la espera del ansiado éxito, ¡salgamos este viernes a bluejeanear!

Architects can make you puke rainbows

In LM on marzo 3, 2011 at 4:50 pm

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