Las deliciosas aventuras del

ARQUITECTURA A TRAVÉS DE LA FOTOGRAFÍA

In AO on marzo 20, 2011 at 1:00 am

Mas que captar bellas y seductoras imágenes de arquitectura contemporánea con un enfoque de fotografía documental de encargo, estaba pensando en los fotógrafos que abordan la arquitectura de una forma más plástica, antropológica y crítica.

Sin dejar de lado el trabajo de fotógrafos documentales como Gervasio Sánchez, Cristina García Rodero, Clemente Bernad o Chema Salvans, en la fotografía documental yo siento cierta predilección por las fotos antiguas, que acaban constituyendo un archivo histórico impresionante de la ciudad. Casi cada urbe tiene su fotógrafo fetiche. Seleccionando las ciudades en las que he vivido, yo me quedo con Paul Beer para Bogotá (impresionante la edición de LaSilueta), Dith Pran para Phom Penh (sobre todo conocido por la película “The Killing Fileds”. Él era el periodista camboyano desaparecido durante el genocidio), Lagaert Brux para Bruxelles (echen un vistazo a la exposición del archivo de la ciudad: “Correspondencias” en la que se comparan entornos urbanos de distintas épocas con el emplazamiento actual), Manuel Torres Molina en Granada o Jean Laurent en Sevilla.

Sin embargo hace ya algunas décadas que una significativa parte de la fotografía gira hacia una interpretación de la realidad. En España este cambio de percepción puede coincidir con la inclusión de profesionales que vienen de otras disciplinas como las ciencias de la información (que se llamaban así en su momento) y las bellas artes.

La revista Photovision (dirigida en un momento por Joan Foncuberta) representa este cambio que se afianzó en España en los años 80, momento en el que se normaliza la fotografía a través de la proliferación de galerías, festivales y programas de formación especifica, mientras se reivindica una visión artística y performática de esta disciplina.

Desde entonces son muchos los fotógrafos que han abordado directa o indirectamente cuestiones vinculadas a la arquitectura, a conflictos y complejidades urbanas, a la ciudad o al habitat, desde un punto de vista interpretativo, incluso materializado en ocasiones con instalaciones de diversa complejidad.

Además la teoría crítica del arte también se ha centrado en los significados de la imágen y, en concreto Jose Luis Brea en: “los estudios visuales: por una epistemología política de la visualidad”, había señalado a la arquitectura como productora de visibilidad y de imaginario material, dotando de esta forma de significado cultural.

En la serie moonlight de Valentin Vallhonrat, la fotografía es una representación de la arquitectura, de la misma forma que la arquitectura monumental es puro consumo de imágenes. Se trata de fotografías de maquetas hiperrealistas de edificios emblemáticos hechas con cámara de placas. Analizar con detenimiento las fotografías es toda una experiencia, cada detalle está pensado y, como en las copias de las obras de arte, se deja la sutil evidencia de un “error” (la Sagrada Familia “real” está rodeada de edificios y en la serie de Vallhonrat tiene un pictórico paisaje alrededor)

Creo que muchos arquitectos conocemos el trabajo de Xavier Ribas por la edición que hizo la revista Quaderns (del colegio de arquitectos de Cataluña) en la edición Hiperurbano, de su serie “los domingos”, en el que se documentaba el potencial dominguero de espacios residuales desde un punto de vista cercano a la antropología

Fontcuberta también ha abordado, de una forma más permormática el potencial de los terrains-vagues, propios de los paisajes post-industriales.

En una versión que contrasta la poesía de las vivencias con la fotografía documental Monserrat Soto aborda de nuevo los espacios y hábitats residuales, desde su serie de invernaderos abandonados, a la que documenta asentamientos informales desde dentro.

Jordi Bernadó trabaja por un lado en una documentación arquitectónica convencional, pero también en potentes interpretaciones de la realidad urbana. Es especial me causa un especial interés su trabajo acercad e una especie de folclore desolador “Welcome to Spaiñ”, los contrastes y conflictos mostrados en “City Word Word” o la intensidad de las series de ciudades como “Berlín”.

Uno de los últimos (y más polémicos) premios nacionales de fotografía, Bleda y Rosa , trabajan con la delicadeza que les caracteriza, la arquitectura desde el punto de vista de la memoria y la historia. Son fotografías que casi podrían ser producciones pictóricas agrupadas en cuatro líneas: estancias, memoriales, corporaciones y tipologías.

Esto es solo un pequeño referente limitado por la producción de algunos fotógrafos españoles contemporáneos reconocidos. Pero hay mucha gente abordando estas temáticas con un enfoque muy interesante, a veces más documental, otras veces más artístico, que le incitan a una a redescubrir, revisitar, reinterpretar algunos temas que habíamos dado por “evaluados” en el subconsciente de referencias proyectuales.

Como no solo los premios nacionales de fotografía hacen interesantes investigaciones e interpretaciones de la realidad urbana, yo aprovecho para hacer referencia al trabajo de Harold Guyaux “Dens(c)i(u)dad” sobre lo genérico de la congestión de los asentamientos informales en varias ciudades de América Latina y de Felipe González en su serie “viviendo en el contenedor” sobre los urbanismos desoladores que se conforman en torno a las extracciones petroleras en Colombia.

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